viernes, 13 de junio de 2008

De desilusiones y pedreas colectivas



Lo que claramente fue el secuestro estatal de nuestros compañeros Nilson, Dany, Hoover y Andrés, logró en un principio convocar únanimente a la comunidad univalluna, como había ocurrido con el asesinato de Jhony. Pero igual que siempre, los procesos construidos con base en las coyunturas terminan por debilitarse rapidamente, la poca participación en las últimas actividades (el hastío y la rídiculez de las asambleas, y sus lideres, me auyentaron de las emocionantes pero estériles protestas) han demostrado que nuestro interés por Andrés se diluyó, y que muy poco estamos dispuestos a hacer por su libertad. Desde los "grupos" se nos acusa a los estudiantes comunes y corrientes de falta de compromiso, sin tratar de entender las causas de la apatía, y sin considerar siquiera la posibilidad de que gran parte de la responsabilidad recae en sus errores e irresponsabilidades, que se repiten y repiten desde hace años, quizá desde hace décadas.

Son muchos los factores que han conducido al desmenbramiento del movimiento estudiantil en Univalle, me referiré sólo a uno de ellos. Los estudiantes no somos hoy en día, ni mucho menos, una fuerza social poderosa; ni siquiera en la izquierda democrática jugamos un papel relevante. Hay que comenzar por entender que la universidad es un actor político en la sociedad, no obstante, no es una institución esencialmente política, ni su objeto es ejercer acciones políticas (NI MILITARES), su función social es la creación y reproducción del conocimiento... y esto precisamente es lo que desconocen gran parte de los integrantes de nuestros "grupos" univallunos al pretender poner por encima de la academia sus intereses politiqueros (no políticos), al utilizar a los estudiantes, casi siempre primiparos, en sus absurdas intentonas golpistas en la pasoancho ambientadas con papas y toda suerte de artefactos bélicos de jardín infantil, en los que casi siempre los más incapaces físicamente y no los promotores, son los que terminan por pagar las consecuencias: compañeros sin mano y sin ojo almuerzan al lado de nosotros en central, por cuenta de la revolución micro-tropico-cantinflesca orquestada por oscuros grupos que todos desconocemos, y que es aplaudida como instrumento válido de lucha en el show aburrídisimo (excepto por las intervenciones de doña Colombia) que son las asambleas estudiantiles.

El tropel, como la guerrilla para la izquierda colombiana, es el primer obstáculo para la creación de un movimiento masivo y legítimo, por cuanto genera rechazo en muchos estudiantes que no entienden cómo se puede quemar un bus (sustento de una familia pobre) con el fin de protestar contra un gobierno que profundiza la miseria... ese tipo de inconsecuencias alejan a cualquier sensato... por eso hago un llamado para que se hagan de manera abierta estos debates, para que hagamos una consulta estudiantil que defina el grado de apoyo que este tipo de acciones tienen, y de ser necesario, nos opongamos firmemente a que sigan acabando con la unidad de los estudiantes de Univalle y lo que queda de su capacidad política.

LIBERTAD PARA ANDRÉS PALOMINO!, sensatez para los demás.

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