viernes, 13 de junio de 2008

Las cavernas uribistas



Tengo la sensación de que los mass media colombianos deliberadamente subestiman su propia importancia, precisamente porque del desconocimiento generalizado del papel que juegan en la opinión pública depende en gran medida su poder. En ese sentido, no comprendo cómo se señala al gobierno venezolano de violar la libertad de expresión, cuando en ese país la oposición se ejerce abiertamente desde los conglomerados de comunicación más importantes, Venevisión, Globovisión, etc., mientras que en Colombia no existe ningún canal de televisión que no apoye de manera descarada las actuaciones del gobierno uribista, ¿no será esta una de las razones que explican los altos niveles de popularidad del presidente?. Valdría la pena adelantar un estudio que demostrara no sólo la afinidad grosera de Caracol y RCN con el gobierno (algo como lo que hizo Ignacio Ramonet con los medios norteamericanos), que se expresa ocultando y manipulando gran parte de la información, sino también la terrible calidad periodística de sus noticieros, que se han convertido últimamente en algo así como El Espacio o el Caleño televisivos, lo mismo se podría decir de periódicos como El Tiempo o El País, en los que parece que el uribismo de sus editores es directamente proporcional a su estupidez.

Gracias a las cadenas (de las de hierro) estatales, forjadas por el pésimo sistema educativo, y a las ilusiones proyectadas por esos magos de la Farándula Televisiva, los colombianos, como los esclavos de Platón, sólo alcanzamos a ver unas sombras, representaciones distorsionadas de la realidad, que para colmo, nos las interpretan a su antojo personajes de una calidad ética e intelectual lamentables, leáse Claudia Gurisatti y Vicky Dávila, que ya se han convertido en íconos de lo que significa estupidez y manipulación mediática en Colombia.

Si bien me podrían reclamar que el único elemento que define una democracia no es el de la propiedad de los medios de comunicación, y que hay otros de mayor relevancia, yo diría que en la sociedad contemporánea no existe un activo más valioso que la información, quién la posee, transmite y manipula, tiene un porcentaje muy significativo del poder político. Fácilmente se podría señalar que los medios de producción están siendo remplazados, al menos en su rol simbólico, por los medios de comunicación e información.

Aquí nos quieren hacer creer que en Venezuela no hay libertad de expresión porque cerraron un canal opositor, cuando en Colombia nunca lo hemos tenido. Que desfachatez y cinismo de nuestra élite político-periodística!

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